Sebastián Unda Endara

Soy diseñador.

Mi madre cuenta que de niño lloraba de frustración porque no entendía cómo el sol se mantenía suspendido en el cielo. Probablemente exagera, y es la forma poética de decirme que era un llorón y pesado; pero la imagen es buena: yo intentando entender cómo funcionan las cosas antes de poder hacer algo con ellas. Eso no ha cambiado mucho.

Empecé en 1994, en Guayaquil, haciendo diseño gráfico porque así entraba algo de dinero para vivir y estudiar. Aunque lo que quería hacer era diseño industrial, lo que había era un Mac (logro de mi primer trabajo gracias al padre de mi amigo Mario), una impresora y clientes que necesitaban cosas para ayer. Así que hice de todo: fue el primer logotipo, después catálogos, cartelería, lo que entrara. Con 23 años acabé controlando la comunicación visual de más de cien oficinas de un banco. No porque fuera brillante, sino porque dije que sí a todo y tuve suerte. Ese trabajo fue una gran escuela, tuve la suerte de que una compañera me regalara Seis sombreros para pensar justo a tiempo.

En 2001 emigré a Canarias. Primero Las Palmas, haciendo freelance y trabajando para Extra, donde a las pocas semanas de llegar me encargaron una campaña para . Después Tenerife, y diez años aprendiendo cómo se gestiona un estudio de diseño: hoteles, ayuntamientos, la , consultoras como . Monté Pointer con dos socios y me rodeé de gente que sabía más que yo de casi todo.

En esa etapa pasé por Elisava, en Barcelona. Allí un profesor me puso en las manos The Wisdom of Crowds y Don’t Make Me Think, dos libros que me cambiaron la forma de pensar sobre lo que estaba haciendo.

Después vino Madrid. Redbility, Ferrovial, McCann, Acciona, UNIR. Proyectos grandes con equipos grandes. Ahí aprendí que lo difícil no es diseñar bien: es que lo que diseñas sobreviva al proceso. Algunos de esos proyectos siguen en pie diez años después sin que nadie los haya tocado. Eso dice más sobre la calidad del trabajo que cualquier premio.

En 2011, Teresa y yo creamos Elastic. Un estudio pequeño, deliberadamente pequeño. La idea era simple: que las mismas personas que piensan el proyecto sean las que lo ejecutan. Sin capas intermedias. Sin delegar el criterio. Diseñamos la web del , que quince años después sigue siendo la misma. Montamos el ecommerce de cuando vender medicamentos online era territorio nuevo.

Entre 2018 y 2024 dirigí diseño en , donde diseñamos y todo lo que iba alrededor: app, web, identidad, estrategia de producto. Un equipo reducido metido en criptografía, blockchain y problemas que no se parecían a nada que hubiera hecho antes. Ahí descubrí a Feynman, buscando a alguien que explicara cosas complejas sin hacerlas parecer más complejas de lo necesario.

Hoy estoy de vuelta con Teresa al cien por cien en Elastic, desde Tenerife. Trabajamos en productos digitales, sistemas de diseño y estructuras donde la estrategia y la ejecución no están separadas por un pasillo y tres reuniones.

En paralelo sigo desarrollando Signal, un sistema para estructurar cómo analizo y desarrollo productos. Está en GitHub, abierto, documentado. No es un framework teórico: es la herramienta que uso.

Lecturas

No son libros de diseño, o no todos. Son los que me cambiaron la forma de pensar en el momento justo.

Cien años de soledad, Gabriel García Márquez. El primer libro que leí por gusto, no por tarea del colegio, fue Relato de un Náufrago. Mi padre tenía una biblioteca llena de García Márquez. Creo que descubrir el realismo mágico me enseñó a buscar formas diferentes de contar las cosas.

Seis sombreros para pensar, Edward de Bono. Me lo recomendó una compañera cuando entré al banco con 23 años y un montón de responsabilidades que no sabía gestionar. Creo que me salvó la vida en ese momento.

The Wisdom of Crowds, James Surowiecki. Un profesor de Elisava me lo recomendó en 2007. Me abrió la cabeza para entender lo que estaba pasando con internet y cómo grupos enormes de personas podían organizar conocimiento sin conocerse entre sí.

The Laws of Simplicity, John Maeda. También en Elisava. Me dio un marco para enfrentarme a problemas complejos sin añadir complejidad.

Don’t Make Me Think, Steve Krug. Otro regalo de un profesor. Justo a tiempo para entender cómo se trabaja en la relación entre personas y pantallas.

Pensando en sistemas, Donella H. Meadows. Lectura de pandemia. Llegué a él investigando cómo conceptualizar un sistema de diseño. Creo que me lo recomendó mi cuñado, que es un entusiasta del pensamiento sistémico.

Todos los nombres, José Saramago. Lo encontré justo antes de emigrar. Con él descubrí a Saramago y aprendí algo sobre burocracia y sobre cómo tratamos a las personas.

Pedro Páramo, Juan Rulfo. Lo leí tarde, después de escuchar el capítulo sobre Rulfo en Grandes Infelices. Conecta con García Márquez: otra forma de contar lo que no se ve.

¿Está usted de broma, Sr. Feynman?, Richard P. Feynman. Lo busqué cuando empecé a trabajar con criptografía. Necesitaba a alguien que explicara lo difícil con claridad. Feynman es ese alguien.

Momentos estelares de la humanidad, Stefan Zweig. No recuerdo cómo llegó, pero te ayuda a ubicarte en esa línea de tiempo que todos recorremos.

Hoy

Sigo trabajando alrededor de la misma idea que estaba presente al principio: entender cómo se construyen las cosas. Las herramientas han cambiado, las escalas también. La pregunta sigue siendo la misma.

Referencia

Datos secos para quien necesite verificar fechas, no como estructura narrativa.

PeriodoRolContexto
1994–2001Diseñador gráfico, Marketing OfficerGuayaquil. Agencias, freelance, Banco La Previsora
2002–2010Fundador y Director de arte, PointerCanarias. Estudio propio con dos socios
2011–2014Diseñador de producto e interacciónMadrid. Redbility, proyectos varios
2011–hoyFundador y Design Lead, ElasticTenerife/Madrid. Producto, sistemas, estrategia
2018–2024Director de diseño, eSignusSeguridad digital, criptografía, producto

Formación: JIC, Bachelor of Graphic Design · ELISAVA, Postgrado en gestión de proyectos web y UX · IEBS, Máster en metodologías ágiles · IMMUNE, UX Engineer / UI Developer.