Saltar al contenido

6 de julio de 2026

Pan, pan, vino, vino

Pan, pan, vino, vino

Atropellar nuestra conversación con mi primo cuando éramos niños era algo normal. Recuerdo que, con 10 u 11 años, cuando solíamos estar juntos, en ocasiones nuestros diálogos coincidían mágicamente al decir la misma palabra exactamente al mismo tiempo. Supongo que eso incrementaba la dopamina, nos ponía contentos y nos obligaba a disparar un juego, un conjuro.

Era tan sencillo como repetir al unísono: Pan, pan, vino, vino, y la quinta palabra debía ser o pan o vino. Si la resolución del conjuro coincidía, ¡boom! Ese día ibas a tener suerte.

Lo importante, y obvio, es que no íbamos a dejar al cochino azar la suerte de nuestro día, por lo que repetíamos una y otra vez el conjuro hasta que coincidiera “mágicamente”. Día de suerte puro, sin matices. Jeje. Así de dulce es la vida cuando eres niño.

Nada ni nadie nos iba a impedir estar alineados. Pensar igual era mágico.

Últimamente, en más de una ocasión, he encontrado en mi muro de LinkedIn usuarios que comparten exactamente el mismo concepto ilustrando la misma reflexión, pero con un ajuste vago en la instrucción que le han dado a la IA de turno: que si ahora hay más ideas que usuarios; que si el SEO no ha muerto; que si te soluciono la vida porque te regalo mi protocolo de Claude, mi criterio, quirúrgico, contexto, adopción, estrategia, factor, artefacto, bla, bla, bla…

Obviamente, mi cámara de eco tiene gran parte de la culpa, y las plataformas tipo LinkedIn la aprovechan. Pero algo parecido también está sucediendo en los emails: cada vez más, me da la sensación de que hablamos con la misma persona. Y lo elegimos nosotros, esa es la trampa. Repetir lo que funciona es cómodo, y esa comodidad termina entrenándonos a nosotros, no a la máquina.

Mortyplicity

Este capítulo es uno de los mejores de toda la serie. Es un retrato de nuestro tiempo. Parece que estamos atrapados en el capítulo de los clones.

Rick crea un señuelo con el único propósito de proteger a su familia. El problema es que los clones, al creerse originales, comienzan a crear sus propios clones, que a su vez se creen originales.

Mortyplicity, episodio de Rick y Morty
Explicación de Rick — ver en YouTube

En 1999, Malkovich, Malkovich, Malkovich…

John Malkovich encuentra el agujero secreto en el piso 7½ y decide atravesarlo. Al hacerlo, se mete en su propio yo, donde todo el mundo es John Malkovich y la única palabra que todos entienden es “Malkovich”.

La búsqueda de la vida eterna, del control de tu vida siendo titiritero, fue descrita hace 27 años en esta comedia ácida y surrealista, un mundo muy parecido al que abrazamos.

Cómo ser John Malkovich
Cómo ser John Malkovich escena restaurante — ver en YouTube

😱 STOP. ¿Sigues sin ver esta película? Entonces entiendo por qué no estás donde quieres estar. La vi una vez y me reprogramó el cerebro. Hoy te comparto gratis lo que a mí me costó años entender: analízala con criterio quirúrgico, extrae los insights, conecta los puntos, disrúmpete a ti mismo y conviértelo en una ventaja estratégica imbatible antes que tu competencia. El 1% ya lo sabe. El futuro ya estaba escrito. Guárdate este post.

Lo he clonado yo, por si no se notaba.

Juguemos

Pienso que el verdadero peligro no es que las máquinas aprendan de nuestros datos y comportamientos, sino algo más fino: que mientras nos esforzamos en que las máquinas suenen cada vez más humanas, vayamos nosotros, sin darnos cuenta, pensando cada vez más como máquinas, cruzándonos a mitad de camino, ellas subiendo hacia nosotros y nosotros bajando hacia ellas.

Creo que los humanos, como seres gregarios, necesitamos sentirnos cómodos en nuestra propia cámara, pero nunca deberíamos dejar de esforzarnos por ser los que entrenan y no los entrenados.

Por cierto… si quieres, juguemos:

Pan, pan, vino, vino